30.3.18

Biblioteca-café (I)


Hay una blanca desesperación en tus manos
mientras tocas una vida que nunca formará parte de tu historia.
¿a quién podrá culpar mañana?
Siguen volando cerdos de colores por la pared.
Y dime dónde un intento de recuerdo en la lengua seca.
Patinan por el infinito los deseos de los niños
y el valor
de sus padres.
Mi cabeza bajo el pecho latiendo desubicada.
Pequeño mar de cristal:
oculta mis ruegos.

Dulces relámpagos de orquídeas,
ejércitos de caderas salvándome la vida,
percusiones profundas,
ceniza en el pelo de los llamados incendiados.
Allá donde escapo nos encuentro.
Bendita insumisión
¡bajad al sótano!
Hay jaleo, vino, libros y jazz.
Los músicos se acumulan en la escalera de madera
- ¡Estamos llamando al trompetista!
Todos ríen, tarda en subir con un beso en el rostro.
Comienza su largo juego atrayendo mareas.
Pequeño mar de cristal.
allá donde escape.



Mi goonie favorito.


Estas aquí,
con esa mirada tuya de años de abrigarme
acompañándome cada kilómetro de océano que he volado.
Estoy allí, abrazándote queriendo ser
la velita de cumpleaños  que se esfuerce en que se te cumplan  los deseos.
Y me rio porque te queda curiosa esa manera de adulto.
Y sé que somos imparables,
-ahora más que nunca cariño, haz el favor de creerme-.
Descansas tanto interior que lo quieres cerrar bajo llave
y yo abrirlo porque sé que en tus abismos nada malo puede pasarnos,
sólo
aprender secretos y volver más sedientos
recreándonos en silencio.
Estamos
con el amor intacto
y flores en las manos
de las que nunca tendremos que arrepentirnos.



A 38 km (y 3686 metros de altura) de BBAA.

Era tal vez el duelo de una nariz 
contra otra 
nariz
lo que me hacía temblar al recordarte.
Una pequeña pieza en la mente
que salva todo tu cuerpo de la desesperación.
Será el verbo una huida.
¿Se saciará la lágrima tierna
-tal vez la caricia del rayo-
o aparecerás tras las esquinas de esta tierra 
perpetuando tu latido en mi sien, 
arrullo exquisito y perdido?
El arte de las bestias
las bestias hermosas de la revolución
¿dónde está la medalla de bronce de mi imperfecto salto
-al infinito de nosotres-?
Un fervor a tus manos de infancia de pianos
aterrizando esta nueva tierra: 
el sur de la gigantesca América.







Tuétano radiactivo.


Siempre reía hacia el cielo, no es algo que haga de manera natural y genuina todo el mundo. Una carcajada estallando contra la bóveda contaminada de Madrid. Me vi reflejada en unos ojos de amor, no tiene otro secreto mi supervivencia. A veces pasa que un cocodrilo devora la realidad. A veces hasta los tatuajes cambian de color, una vieja con un tatuaje que pone "Somos unos niños". Baila, valiente, te estábamos esperando, no dejes de hacer malabares, nos diviertes apagando fuegos, oh si, sé que les divierto, con sus bocas llenas de guiso de mundo. El norte de África vende desde sus palmerales dátiles a los turistas, saben como un rayo de sol tan dulce que te empapa el corazón. Tiene un secreto el desierto, tiene un secreto asesino y originario. Nada es lo que iba a ser excepto los sueños que siguen JUSTO AHÍ SIEMPRE, parapetados y prometedores. Ojo! Recuerda.... las partes más extrañas de la intimidad terminarán siendo tus favoritas. Tras tus gemidos besaré tu frente haciendo del sudor de tus mañanas mi boca. Justo en ese instante antes de perdernos hay tanta luz que me lloran los ojos y me arden los dientes en medio de la risa. Ayer soñé que se me rompían las costillas y me pinchaban un pulmón que rápido se desinflaba -como si fuera un dibujo animado, indoloro y tan de mentira-. Frusciante cantaba que hay tiempo aún para despedirse, pero estoy nadando a monopulmón oh si a medio pulmón las playas están tan saladas... Aquello del bien y del mal, vagabundo de la costa, es sólo un residuo de la moral. Yo hablo solo de la belleza, para esa búsqueda eterna existo y no para otra. Nos cruzamos desde autobuses y aceras ya tan sin nosotr_s y lo único realmente libre en el mundo es el jazz.
Nos mentimos muy lentamente
para que doliera menos soltarnos las manos
nos mentimos tan lentamente que dijimos la verdad.
Ruge mi sol decolorado
sol gigante sobre mi cráneo adormecido.
La amenaza de la asfixia
contra corazones poderosos e inflamados de hierba,
corazones ardientes de juventudes que un día fueron la tuya.
Me defiendo de la lágrima atravesando al fantasma.
Mis huesos radiactivos parecen fuego fatuo
y atraigo con ellos a los ángeles.
Quieren mi tuétano mágico
el jugo de mi pasión dentro del esqueleto abrasando la realidad.
Intento abrazar a esta nueva soledad
salida de mis entrañas,
de un parto doloroso a grito de nuestro nombre.
Y me apacigua su silencio
comprendo en él mis años venideros.
Mis contradicciones son las afamadas hijas
de un espectáculo de heridas y viejas glorias
un disturbio y la campana de la paz
y la única salida es ser inconsciente
para darle a todas habitáculo.


A Sara le gusta que huela a lima.

Son casi las 8 y se apoya la cena en el suelo del salón.
Falafel, lima y cilantro.
Ay de mí si hubiera sabido memorizarte ayer,
ayer parece tan felices como criaturas imposibles.
Pacientes con nuestras miserias,
bellos en nuestra inocencia.
Y qué podemos hacer frente al comienzo de todo si es el deseo
y los deseos de ayer ya no existen.
Nuestros titubeos de los 90,
vaqueros con parches en las rodillas.
Enamoramientos en falso,
enamoramientos inconscientes y reales,
tiernos como las galletas.
Tú me contabas sin parar y yo lo visualizaba todo
como si quisiera atrapar ese pasado tuyo
y jugar a que te conocía desde siempre,
a que éste presente beatífico que exprimimos ya existió tantas veces
que cabe la esperanza de que no deje de existir nunca.
Falafel, lima y cilantro,
hacen surcos en el suelo:
los esfuerzos de los momentos que se construyen hogar.
Me gustan los pijamas y las naranjas las mañanas de domingo.
Puede que esa sea mi única estampa posible de futuro.
Huyo de las lágrimas y de la muerte como sólo los locos saben hacerlo.
Los niños colocan cada noche las estrellas para alumbrar a los mayores
desde balsas mágicas de náufragos jamás heridos.
Te querré tan profundamente que desaparecerá todo rastro de oscuridad porque,
ay,
el amor es el amanecer,
es la luz o no es nada,
el amor es a pleno pulmón y con las cortinas arrancadas.


A Sara, hermana-heroína, por salvarme de los peligros del bosque incluso cuando sueña. 



30.3.17

Siempre fueron jazmines


Insomnio es el canto lento que me viene desde tu boca
que todo lo muerde y todo lo resucita a un tiempo.
El insomnio es una oportunidad.
Mis ojos una veleta de adioses
y por mis manos se escurre la renuncia.
 Desconoce mis brazadas de agua y mis auxilios de costillas quebradas.
Quiéreme con tu espalda libre
y mi cara meciéndose entre tus escapulas.
Los días de fiesta en tu salón.

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Era el eco de los diamantes
dejar romperse los vasos en señal de libertad
 una aurora-nocturna la luz
mi pequeño despertar en lago caliente
un tatuaje invisible en la piel
el sisear del trigo en el jazz
las manos, los labios y los pies siempre fríos
dulzzura descanso y evasión
mi misión es procurar la suerte de los míos
apoyo el rostro en el final de la espalda del mundo
fe de la ventana blanca rodillas desgastadas
alma cada lunes de estreno
el lago caliente empapa mis sueños
y solo rock&roll
todo rock&roll

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Como en una escafandra purpura
mi rostro difumina los rastros
son jazmines, amor,
siempre fue una corona de jazmines
la risa que por un rato nos beso la frente
esas maneras tuyas que siguen rindiéndome
los tactos de la vida soñada
recuerdos acompañando con la santa fidelidad de los perros
una miaja de sal ardió la vigilia
escondida en tu cuello una calma
chamanes nocturnos
tanto de lo que no supe hablar hipnotizada en los bailes de tu mente
son tus manos una corona de jazmines, amor,
siempre fueron jazmines.




¿lo tienes detrás de las orejas? (el amor)

Costillas clavadas en la inspiración
dulce dulce dulce dulce dulce dulce mi respiración
¿cómo es el amor? ¿está por ahí?
¿lo tienes detrás de las orejas?
se esconde en la somnolencia del sueño dentro del sueño del sueño
cuando tenías                              (ya sabes)
la voz de aquel color
tal vez sólo era una eterna llamarada
estaré bailando tu nombre      desarmando mi garganta
he llegado a tener ideas realmente enloquecidas
¿sabes? podía pasar aunque nadie lo creyera
amor por amor por amor y tiro porque por si acaso
un tiro entre mis dos ojos
mis dos fijos ojos en el tigre plateado que resquebraja mi determinación
mis dos ojos fijos con su tiro entre el sueño dentro del sueño
A ser eléctrico le asaltan fantasías por las mañanas
no está jugando
el inconsciente es la única dirección que le interesa
destruir las formas y que el contenido re-vientre los diques
ser elÉctrico brilla introducido en el útero de tierra de tus manos
desconoce poco a poco los límites de su amor
nos persiguen oleajes de ángeles morfinómanos
lloro todo el tiempo pero la tristeza no hay que exagerarla
es desgarradora e insólita la manera en la que tu mente retuerce tus vértebras
el espejo devuelve laberintos-destilado de baldosas amarillas
para que tu juegues  cosita dulce
el hachazo tras el cual se abrirá el cielo y todos sus misterios se hundirán sobre mi pecho haciéndome entender que no es la herida, es la duda
no son los daños los que me hacen errante
siento esta noche de mil fragmentos apoderarse de mi cama,
internarse en mi boca como un brebaje que envenenara los jacintos
recojo las lágrimas que guardaba la loba que me lucha
y apenas humedecen mis ojos ya huele a mar
un mar tan ámbar que acercas las manos para calentártelas
confundiendo con hoguera la sal
tararatará tararatará
sssssschhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
ser ELÉCTRICO atraviesa calles de cristal
estremeciendo tus venas
observada por las rejas de los hogares que abandona
el cerebro lleno de plumajes de seda
deslizándose el beso desde las azoteas rugientes y ásperas
nadie pudo prever que evocaríamos secretos tan tiernos
tan tiernos que los lameríamos iluminándonos
cuando mi piel es tu vaho y no me ves los pies
cosita cosita dulce
esta por ahí el amor
tal vez sólo una eterna llamarada.









Soñé tan fuerte que quemé el cielo.

La confusión es mi sombra.
Quisiera dejar reposar mi cabeza en dulces orquídeas
en campos imposibles de estrellas
dejar atrás el martilleo de mi pensamiento
-pensamientopunto que empieza donde acaba ¡incapaz de viajar!-
La culpa a la que me adapto.
Los reproches a los que hago un hueco en la estantería.
Soy el nervio que me hace aullar.
Las mil maneras de atenuar mi temblor.
Soy la única y la igual.
Todos los golpes que me podía haber llevado
y mi extraña confianza en los incendios.
Soy el milagro de llegar cada mañana puntual al trabajo
porque entre las 7 y las 8 de la mañana
se me cruzan las mil vidas a las que renuncie
...se me siguen cruzando... 
aunque esta que tengo sea
la niña favorita
la favorita...
Soy un vuelo en silencio
y no puedo sostenern_s
solo confiar en nosotr_s.
Los invisibles
se están pintando de flúor para que no puedas perderlos de vista
para ser la mota de polvo en tus gafas.
Los invisibles
reclaman su silla y les regañan
-esa migaja de respeto que llamamos tolerancia-
les regañan y ellos siguen brillando
para que no puedas perderles de vista.
Que difícil el sabor de la desesperación
¿verdad?
Dame agua
el pan que reclama mi hambre.
Dadme libertad y me conquistaré a mí misma.
Vamos ven
Dame apenas un susurro para alimentar las brasas
Yo
soñaré tan fuerte que quemaré el cielo.
Y sabré siempre que, tras todo, me querías.




La sin sed.

Las esquinas del mantel bien limpias
aunque la mesa este manchada de llanto
sopa y pan a las 10
aunque el plato yazca estrellado
junto a una mirada tierna que reconstruye cada día los cristales.
Ay de ti y de todo lo que ibas a haber sido
¿donde el buen amor?
Dime
desde hace cuánto mendigas
-el buen amor-
¿existe?
¿Puedes acostumbrarte a encogerte en amenaza?
Qué clase de miedo retiene
qué clase de miedo no deja huir.
Qué clase de hielo encarcela tu sangre.
Te casaron la sin sed.
Nos casaron las sin sed.
Abandona los relámpagos de tus pies mujer.
Deja en la buhardilla oscurecer lo que ibas a haber sido.
Y siéntate en la mesa a las 10.
¿Puedes acostumbrarte al grito de madrugada?
¿Al hijo aterrado?
Ay de ti...
te casaron la sin sed.
Despierta a toda la electricidad de tu naturaleza
tu risa es real
tu canto inquebrantable.
Desde hace cuánto mendigas

-el buen amor-.

A los chicos del taller (II)

Patti Smith y Anne Marie escribiendo sobre Juana de Arco
y tú desde tu anonimato
viviendo tu parte del incendio.
Haciéndome testigo de tu vuelta
todos los cassettes desenrollados hasta la afonía.
Cuelga una nota del precipicio de la rueda
toca sus límites
lee el idioma del inconsciente histórico de la humanidad
haciéndome testigo de tu vuelta voz de tus dudas
y yo sabiendo sólo
que creo en ti.